Yo soy

jueves, 3 de marzo de 2011

Autor desconocido  















Soy dulce,
y ácida.

Me construyeron con risas,
y lágrimas.

Soy suave de alma,
y  dura de palabras.

Soy mujer bajo las sábanas,
y niña en tu regazo.

Yo soy amanecer,
y ocaso.

16 comentarios:

Wílliam Venegas dijo...

Me endulza el poder lírico de sus palabras, querida ingeniera, al punto tal que quiero encontrar la sombra de ese árbol limonero, a ver si es tan generoso conmigo como lo es con usted. Guarde bien sus poesías, reléase cuando pueda, para que vea su propio proceso... ya hay que pensar en publicar un libro, ¿no le parece?

Wílliam Venegas dijo...

Acabo de poner nuevo comentario en mi blog de "Amigos con derechos", me gustaría su opinión sobre el tema. La espero.

Haze dijo...

Ya estuve por allá don William.

Sobre publicar....hijole, le confieso que es un sueño desde hace tiempo y que siempre lo he visto como palabras mayores. Imagino, porque no tengo idea sobre ese proceso y las vías que existen para hacerlo, que lo primero que hay que tener es cierta cantidad de material, que no estoy segura de tener.
Pero como le digo, es un sueño que tengo siempre presente y sobre el cual me encantaría asesorarme.
Muchas gracias por sus siempre alentadoras palabras!

Un abrazo

Hattori Hanzo (el sartenista) dijo...

Haze, un lindo poema, desde mi gordura e ignorancia poética le digo que me encantan versos como...
Soy suave de alma,
y dura de palabras...

Ve, no hay que ser entenddo para disfrutar, también es una linda imagen eso de ser mujer bajo las sábanas y niña en los regazos,

Lindo poema

sartencaliente.blogspot.com

Haze dijo...

Muchas gracias Hattori, así es la cosa con el arte, hay mucho escrito, pero al final lo que más importa es lo que lo hace sentir a uno.

Me alegra mucho que le haya gustado.

:)

Hattori Hanzo (el sartenista) dijo...

Pues si me gustó, y mucho

Wílliam Venegas dijo...

Le dejé esta respuesta en mi blog, porque me gusta mucho lo que usted escribió:

Usted siempre con alma poética, qué bueno, "el amor sin sexo se me hace triste". Qué bien lo dijo: ¡triste!

Wílliam Venegas dijo...

Corrijo:
"El sexo sin amor se me hace triste",
pero de la manera como lo escribí antes tiene igual validez.

Haze dijo...

Claro que sí don William, de todas formas es triste!

andrés dijo...

Me gusta la dualidad entre la tormenta y la calma - un balance que se aplica dependiendo de los factores, ser voraz o entremes. Aunq parezca extraño la mayoria fallamos en ver cuando debemos ser rayo y cuando calma.

Buen post Haze - un abrazo

Haze dijo...

Asi es Andrés, todos tenemos personalidades cambiantes y los extremos pueden llegar a ser muy lejanos, pero eso es parte de lo que hace tan interesante conocer a las personas, y a uno mismo como decís vos.

Un abrazo y mil gracias por darte la vuelta. Yo ahí me doy la vuelta por tu blog cada vez que veo que hay entrada nueva y tus entradas siempre son simpáticas y super interesantes.

Saludos :)

Wílliam Venegas dijo...

¿Quién es Rossi de entre sus seguidores blogueros? Es que me llama la atnción su avatar. Interesante la lectura de Andrés.

Haze dijo...

Buena pregunta don William, creo que tiene alguna relación con La Niña Pochita, o es ella misma o es parte de su blog, pues cuando comentó uno de los poemas la notificación venía de la misma fuente.
De ser así le agradezco el doble, ya que está suscrita con ambos usuarios. O quizá el blog de la Niña Pochita tiene varios autores, y ella es una. Se me ocurre. Saludos y un abrazo!

Wílliam Venegas dijo...

Al fin, no supimos...

Poeta del Cielo dijo...

bellas letras sentimiento puro en cada letras un placer leer tus letras... lindas en sentimiento y poesia ..

FEliz dia ... en un dia tan especial por su fuerza lucha amor,y sacrificio y su ejemplo de vida ..feliz dia de la mujer...

SAludos
linda semana
abrazos

permiso para seguirte

Haze dijo...

Muchas gracias por ese comentario tan bonito.
Nada de permiso, bien pueda y más bien muchas gracias por suscribirse!

Saludos! :)

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Sobre este espacio

Desde el árbol de limón de mi infancia, bajo el cual jugué con muñecas y cosí diminutos vestidos, dije unas cuantas palabras de las que no podía decir en voz alta. No era dueña de las palabras.

Me fui, pero llevé el árbol de limón en el recuerdo.

Fui la niña torpe y libre, la adolescente culpable, la mujer que sueña, la mujer que intenta.

Pasados unos cuantos años soy dueña de varias cosas: amores, desamores, deudas, compromisos, unos cuantos aparatos, libros, algunos títulos guardados en alguna gaveta, palabras y muchos silencios.

Hay quienes conocen mis silencios, pero vos que estás de paso y leés de casualidad este puñado de escritos, conocerás mis palabras.

De antemano muchas gracias.

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