| Imagen de autor desconocido |
Y sin embargo cae la noche
tibia y oscura sobre mi cuerpo en vigilia.
Sobre este cuerpo que yace y me contiene
como un líquido…
Se duermen a mi alrededor las cosas,
las gentes…
Y se duerme el tiempo.
Este tiempo en el que decidí esperarte.
Que vino después del grito y el bullicio
con el que te anuncié que vivo.
Se duerme también el espacio
y como la dormilona entre el pasto
se retuerce de tal forma,
que siento en mis dedos la textura áspera
de tu cabello negro.
Se duerme mi cuerpo mientras sonrío.
Y te beso en esos tus labios…eternamente míos.
| Imágen de autor desconocido. |
El invierno llegó indeciso,
y se fue vistiendo poco a poco
de tormentas y aguaceros.
Lo miré por la ventana
y entendí que fuera gris, y frío.
No era culpa del invierno
ser diferente al verano.
Lo quise pintar de colores,
mas cuánto más yo lo intentaba,
él más llovía.
Entonces me manché los brazos
con flores, celajes y acuarelas.
Salí a la calle y lo abracé con fuerza.
Hoy el invierno luce un arco iris...
yo un poquito de lluvia en la mirada.
| Imagen de autor desconocido |
Quisiera tirarte en la cara
los rencores que no siento;
tener a mi favor mil argumentos
que no tengo.
Recurrir a la razón
que no existe;
ser abogada
de esta condenada a muerte.
Mas no puedo.
No tengo en mi haber
más que recuerdos
de tiempos que no recuerdas.
Soy como un alma en pena
que se niega a la muerte;
ese recuerdo incómodo
que olvidas a fuerzas.
Existo aquí;
y estoy hecha de palabras,
que se enredan y confunden
en el camino a tus ojos,
y te llegan imperceptibles
como las voces rotas
de los fantasmas en vida.
http://www.viviani.cl/fotos/patagonia/nocturnas-de-aysen/ region-de-aysen/arbol-al-viento.html |
Te hablo con palabras mudas,
con mi voz ahogada.
Me pierdo en sueños locos,
de imágenes confusas.
Te hablo con mis pensamientos,
te grito pistas pequeñas.
Te entrego mi orgullo inútil,
como ofrenda al pasado.
Te mando palabras tímidas,
pequeñas, sonrojadas;
mis súplicas secretas,
mis cantos de amores viejos.
Te entrego esta tierra,
en esas tus manos suaves,
para que plantes de nuevo,
en estos surcos inertes,
millones de flores blancas.
| Ilustración de autor desconocido |
No vi forma de salvarnos.
¿Cómo salvar aquel amor adolescente
de la distancia, del tiempo y de la ausencia?
¿Cómo sentirme cerca de tu alma…
estando tu cuerpo tan lejano?
No vi forma de salvarnos amor,
aflojé la mano…
y te dejé libre como un chorrito de arena.
Volví la cara y abracé la vida,
nueva, fresca, vestida de esperanza.
No veo forma ahora de salvarme,
de los reproches desafiantes del pasado,
si los años se amontonan en mi rostro,
si el hueco en mi corazón…
tiene tu nombre.
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Sobre este espacio
Desde el árbol de limón de mi infancia, bajo el cual jugué con muñecas y cosí diminutos vestidos, dije unas cuantas palabras de las que no podía decir en voz alta. No era dueña de las palabras.
Me fui, pero llevé el árbol de limón en el recuerdo.
Fui la niña torpe y libre, la adolescente culpable, la mujer que sueña, la mujer que intenta.
Pasados unos cuantos años soy dueña de varias cosas: amores, desamores, deudas, compromisos, unos cuantos aparatos, libros, algunos títulos guardados en alguna gaveta, palabras y muchos silencios.
Hay quienes conocen mis silencios, pero vos que estás de paso y leés de casualidad este puñado de escritos, conocerás mis palabras.
De antemano muchas gracias.
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