Venís a mí del pasado,
como si el tiempo no transcurriera.
Yo te observo con cuidado y me pregunto…
¿cómo es por dentro ese corazón tuyo?
¿Cómo es ahora
que los años nos han moldeado
a punta de amores y olvidos?
Me mirás con tus ojos de siempre,
y yo te miro no sé ni cómo…
¡Cómo cambia el amor con los años!
El mío que fue antes fuego,
hoy se ha vuelto flor...
blanca...como decir un tulipán…
Me decís un piropo indebido,
y te reís.
Y tu sonrisa ilumina todo.
Quisiera abrazarte y hablarte,
del tamaño de este amor,
y que sepás que no volverá a ser fuego,
mas será siempre flor.
No hace falta decir
que hay reglas…
hechas de humo,
fuertes como cadenas.
Un amor de flor y fuego
vale más este amor que es solo flor.
Así que te vas
y yo te despido...
y me pongo una mano en el pecho,
para tapar este huequito
que me dejás en el alma...
con forma de tulipán.
Yo no soy esto que ves
y que crees podés medir
y sopesar.
No soy la de palabra torpe,
predecible y transparente.
No soy este cuerpo,
ni este rostro,
ni una invitación a almorzar.
Y no soy este cabello lacio,
ni esta mirada que crees entender,
ni mis manos indecisas,
ni mis besos tímidos
pretendiendo no serlo.
Yo no soy esta de cara triste
que sostiene el lápiz,
y que dibuja rostros
inventados
siempre hermosos.
Yo no soy la que camina,
la de mirada perdida,
sobre estos tacones negros,
ni la que hace dieta,
ni la que canta canciones tristes.
No pretendas verme desde ahí,
desde tu mundo lejano,
esa que ves desde ahi,
esa no soy yo.
| Imagen de autor desconocido |
Y sin embargo cae la noche
tibia y oscura sobre mi cuerpo en vigilia.
Sobre este cuerpo que yace y me contiene
como un líquido…
Se duermen a mi alrededor las cosas,
las gentes…
Y se duerme el tiempo.
Este tiempo en el que decidí esperarte.
Que vino después del grito y el bullicio
con el que te anuncié que vivo.
Se duerme también el espacio
y como la dormilona entre el pasto
se retuerce de tal forma,
que siento en mis dedos la textura áspera
de tu cabello negro.
Se duerme mi cuerpo mientras sonrío.
Y te beso en esos tus labios…eternamente míos.
| Imágen de autor desconocido. |
El invierno llegó indeciso,
y se fue vistiendo poco a poco
de tormentas y aguaceros.
Lo miré por la ventana
y entendí que fuera gris, y frío.
No era culpa del invierno
ser diferente al verano.
Lo quise pintar de colores,
mas cuánto más yo lo intentaba,
él más llovía.
Entonces me manché los brazos
con flores, celajes y acuarelas.
Salí a la calle y lo abracé con fuerza.
Hoy el invierno luce un arco iris...
yo un poquito de lluvia en la mirada.
| Imagen de autor desconocido |
Quisiera tirarte en la cara
los rencores que no siento;
tener a mi favor mil argumentos
que no tengo.
Recurrir a la razón
que no existe;
ser abogada
de esta condenada a muerte.
Mas no puedo.
No tengo en mi haber
más que recuerdos
de tiempos que no recuerdas.
Soy como un alma en pena
que se niega a la muerte;
ese recuerdo incómodo
que olvidas a fuerzas.
Existo aquí;
y estoy hecha de palabras,
que se enredan y confunden
en el camino a tus ojos,
y te llegan imperceptibles
como las voces rotas
de los fantasmas en vida.
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Sobre este espacio
Desde el árbol de limón de mi infancia, bajo el cual jugué con muñecas y cosí diminutos vestidos, dije unas cuantas palabras de las que no podía decir en voz alta. No era dueña de las palabras.
Me fui, pero llevé el árbol de limón en el recuerdo.
Fui la niña torpe y libre, la adolescente culpable, la mujer que sueña, la mujer que intenta.
Pasados unos cuantos años soy dueña de varias cosas: amores, desamores, deudas, compromisos, unos cuantos aparatos, libros, algunos títulos guardados en alguna gaveta, palabras y muchos silencios.
Hay quienes conocen mis silencios, pero vos que estás de paso y leés de casualidad este puñado de escritos, conocerás mis palabras.
De antemano muchas gracias.
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